
El informe Políticas públicas de Juventud en la Comunidad de Madrid, publicado por el Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid (CJCM), radiografía la actuación de las administraciones locales en este ámbito.
El diagnóstico es duro pero no desalentador: existen problemas de falta de financiación, coordinación y cohesión de las políticas, pero también proyectos y formas de trabajo que pueden convertirse en referentes.
Esta mañana se ha presentado el estudio “Políticas de Juventud en la Comunidad de Madrid”, realizado por el CJCM. En él, su autora, María Rodríguez Manzaneque, analiza las actuaciones que los ayuntamientos de 91 municipios madrileños –con datos aportados por ellos mismos y referidos al año 2008, anteriores por tanto a la actual situación de crisis económica- llevan a cabo en el ámbito juvenil, entendiendo como políticas públicas de juventud aquellas que atienden de manera específica a este colectivo, y descartando otras políticas colaterales que por su carácter general, atienden a las necesidades del común de la población.
Los resultados, en grandes cifras, remiten en primer lugar a una escasa inversión: de media, cada ayuntamiento dedica 36,76 euros por joven, un 0,78% del total de sus presupuestos generales. A esta escasa inversión (que, sin embargo, varía mucho entre los 199,93 euros de Rivas, los 166,7 de Torres de la Alameda o los 155,42 de Hoyo de Manzanares, y los 8,6 de Madrid ciudad, por ejemplo), hay que sumar la falta de Planes integrales de Juventud que garanticen la sostenibilidad y coherencia de las actuaciones, así como la escasez de recursos humanos (una media de 3,1 técnicos de juventud por ayuntamiento).
Como ha destacado Juan Hernández Alfaro, responsable de Comunicación del CJCM, para este Consejo los principales problemas detectados en el estudio “se resumen en una importante heterogeneidad y falta de coordinación de las políticas de juventud; la ausencia de políticas de juventud en algunos municipios y carencia de financiación a nivel general; y, por último, la generalización de un modelo dirigido que conduce a la falta de participación de los jóvenes en la determinación de estas políticas”. “O lo que es lo mismo –ha indicado-, “las políticas de juventud dependen, en la mayoría de las ocasiones, del voluntarismo del equipo municipal de turno, no siguen un modelo contrastado, impiden la participación de los jóvenes locales en su desarrollo y cuentan con una escasa dotación presupuestaria”.
Por otra parte, María Rodríguez Manzaneque, autora del informe, ha indicado que, de lo recogido en el informe, se deduce que es necesario abrir un debate sobre la filosofía general de las políticas de juventud en nuestra región. “Se sigue viendo a los jóvenes como adolescentes y postadolescentes, con un modelo de hace dos décadas, sin prestar atención a las actuales connotaciones de la juventud, que son sociales y culturales, pero sobre todo, económicas”, ha declarado.
Frente a esta situación, ha añadido Hernández, el CJCM propone cinco medidas concretas que, en opinión de este organismo, ayudarían a superar una situación que pone en riesgo el desarrollo a todos los niveles de la juventud madrileña. En primer lugar, la creación de Consejos locales de Juventud de carácter autónomo, que puedan constituirse en canales de participación en las políticas públicas. En segundo lugar, el fomento de los Planes integrales de Juventud, como herramienta de trabajo a medio y largo plazo de las instituciones que permita la cohesión y eficiencia del gasto público. En la misma línea, se propone una mayor coordinación entre administraciones para lograr un aprovechamiento más eficiente de los recursos. Esta coordinación debe ser tanto horizontal (entre los propios ayuntamientos, que en la mayoría de los casos se van a encontrar necesidades comunes e incluso concurrentes) como en vertical, con la Comunidad de Madrid y el Gobierno central, según los casos, y habida cuenta de que las competencias de Juventud residen en el ámbito regional.
Es obvio que la financiación es también una de las asignaturas pendientes en este terreno. Por ello, y sin desmerecer a aquellos ayuntamientos que ejercen un gasto por encima de la media en la actualidad, se propone el aumento hasta el 1% de los presupuestos generales, tanto municipales como regionales (estos últimos representaban al realizarse el informe, con datos de 2008, el 0,14 %).
Por último, la creación de un mayor número de concejalías de juventud apoyaría, en opinión del CJCM, una mayor transversalidad de las políticas de juventud y, en términos generales, una mejor atención a este colectivo.
Un documento de trabajo
Además de analizar la realidad de las políticas locales de juventud, el estudio pretende ser una herramienta de trabajo para que los jóvenes puedan evaluar a sus propios ayuntamientos y proponer nuevas medidas. En este sentido, junto al Informe se ha realizado una Guía para la evaluación de políticas públicas de juventud con los fundamentos básicos para realizar un seguimiento crítico y objetivo de las actuaciones municipales. Con esta guía, el CJCM quiere potenciar la participación juvenil en el ámbito público que debe empezar por contar con una buena información sobre su realidad más cercana.
El informe completo, así como los datos desagregados por municipios, puede consultarse
aquí